Editorial

En nuestro país, todos los días se toman decisiones que influyen en el presente y el futuro económico de las personas. Cada determinación política, ya sea del Ejecutivo o del Congreso, interviene directo al bolsillo y a la realidad de cada chileno. El costo de la luz, el monto de la jubilación, los derechos sociales, el precio del pan y del gas; son temáticas que se deciden en esferas institucionales y que, muchas veces, no se dan a conocer en su forma más práctica: ¿de qué manera esta noticia puede repercutir en el día a día de una persona?

¡Así de simple! nace de una convicción algo incómoda: que no basta sólo con entregar una noticia.  El derecho a la información no queda cubierto con el ejercicio de publicar un hecho, sino cuando el ciudadano de a pie logra entenderlo y, a través de ello, decidir. 

Nuestro método será el mismo en toda circunstancia: frente a cada información o noticia preguntaremos qué pasó, por qué pasó y, sobre todo, cómo afecta la vida cotidiana del ciudadano que nos lee/escucha/ve. Explicaremos en palabras cercanas verdades complejas. Asumiremos además, un límite claro: la objetividad. Distinguiremos siempre el dato verificable del juicio propio (o ajeno), y cuando opinemos se lo haremos saber al espectador. 

En un país donde los datos muchas veces no se entienden, aspiramos a que el lector se familiarice con ellos de una manera más práctica. Que forme su propia opinión y decida libremente. 

Si al cierre de esta edición usted comprende cómo un hecho noticioso pudo influir en su vida, habremos cumplido con nuestro objetivo. Si no, haremos control de procesos y volveremos a intentarlo. Parte de nuestro compromiso es que la búsqueda de la información verídica, no descansa.

Bienvenidos, ciudadanos de todos los paisajes de Chile. 

¡Así de simple!, comenzamos.